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La verdad sobre las donantes de óvulos

Hacia tiempo que no publicábamos en nuestro blog, pero esta semana hemos visto un artículo publicado en las redes que nos ha obligado a haberlo. Quizás lo hayáis visto; se trata de una donante de óvulos que habla sobre su mala experiencia al iniciar un tratamiento de este tipo, y hemos creido que era necesario que se conociera el punto de vista de un profesional.

En muchas clínicas de reproducción asistida, son las enfermeras quienes llevan a cabo las primeras citas informativas a las donantes, pero en nuestro caso somos nosotros, los embriólogos, quienes lo hacemos. Esto no es mejor ni peor, pero al menos nos permite hablar de este tema con conocimiento de causa.

Prácticamente todas las clínicas trabajamos de la misma manera porque nos regimos por lo que marca la ley de Reproducción Asistida de nuestro país (14/2006 de 26 de mayo) y las recomendaciones de las asociaciones médicas y científicas españolas y europeas (SEF, ASEBIR, ESHRE...). Estos puntos podemos resumirlos de la siguiente manera:

  • La donación es voluntaria, anónima y altruista. Nunca se desvelará la identidad de la donante y ésta no conocerá a la pareja receptora. No se paga por donar óvulos, pero sí que se contempla una compensación económica por las molestias ocasionadas (acudir a controles médicos cada pocos días, tener que pincharse la medicación, pasar por quirófano, etc) que se establece entre 600 y 1000€.
  • Las donantes deben tener entre 18 y 35 años y buena salud psico-física que debe ser evaluada por los correspondientes profesionales médicos (ginecólogos, psicólogos,...). Deben descartarse además aquellas donantes con enfermedades infecciosas y minimizarse el riesgo de transmitir una enfermedad genética a la descendencia.
  • Como máximo, una donante puede generar hasta 6 nacidos vivos en territorio español, incluyendo los hijos propios.

Para cumplir con estos puntos anteriores, las clínicas deben realizar exhaustivos controles médicos a las chicas que desean donar óvulos. La primera consulta es extensa, donde además de explicar claramente todo el proceso, la medicación y los posibles riesgos, se realiza una anamnesis personal y familiar. Se recogen además todos los datos fenotípicos (raza, color de pelo, color de ojos, altura, etc) y se resuelven todas las dudas que la chica tenga. Sin ningún compromiso, la chica se va con toda la información y se piensa si realmente quiere seguir adelante; si es así, llamará posteriormente a la clínica para seguir con el proceso.

La entrevista con el psicólogo es fundamental para continuar, así como una revisión completa con el ginecólogo. Además, se solicitan las analíticas hormonales, serologias, grupos sanguíneo y demás pruebas que el profesional considere. El último paso son las pruebas genéticas. En estas chicas que llegan a este punto ya se han descartado posibles sospechas de enfermedades genéticas en la familia, pero en las clínicas ya estamos yendo más allá. Se analizan más de 500 enfermedades genéticas que, a grandes rasgos, permiten descartar la posibilidad de que los niños nacidos las padezcan (en otro post os explicaremos más detenidamente en qué consisten). Si en cualquiera de estos pasos apareciese alguna patología o riesgo para la donante, no sólo se detiene el proceso, sino que se aconseja y ayuda a la chica desde el punto de vista médico.

Antes de comenzar con el tratamiento se vuelve a explicar en qué consiste y los riesgos asociados. La mediación de administra diariamente con inyecciones en la tripa durante unos 10 días. La cantidad de hormonas es baja ya que son chicas muy jóvenes y biológicamente tampoco es bueno obtener muchos ovocitos ya que la calidad de los mismos es menor. Tras esos días, en quirófano y bajo sedación, se obtienen los óvulos sin dejar cicatriz ni puntos, a las 2 horas la chica se va a su casa y puede hacer vida normal.

Como todo proceso médico, lleva asociados unos riesgos. El principal es el síndrome de hiperestimulacion ovárica, que se produce cuando la respuesta a la medicación es demasiado elevada. Si durante los controles ecográficos se tiene la más mínima sospecha de que esto pueda ocurrir, se detiene el tratamiento y no se sigue adelante. Además, las nuevas medicaciones (análogos en lugar de hCG) lo disminuyen aún más. Por tanto, en muy raras ocasiones nos encontramos con estos síndromes, y en todo caso, de producirse, han sido muy leves.

Otros dos riesgos son los de infección (por lo que se administra un antibiótico de amplio espectro antes de la punción ovárica) y el de hemorragia propio de la punción (rarísimo que se produzca porque las punciones son procesos sencillos y que duran apenas 15 minutos). En cualquier caso, de producirse alguna de estas complicaciones, las clínicas se hacen cargo. Todo esto conlleva muchos gastos de analíticas, consultas, medicación, uso de quirófano, compensación económica,... De ahí el elevado precio de estos tratamientos para las receptoras.

Como veis, las donantes están informadas continuamente de todo el proceso y son cuidadas por todo el equipo, porque si no fuera por su voluntad de donar, muchos muchos muchos ciclos de reproducción asistida no podrían hacerse, y muchas mujeres y parejas se quedarían sin cumplir su sueño. Y ese es el punto más importante de estos tratamientos, las receptoras.

Por encima de los 40 y sobre todo 42 años en adelante, más del 80% de las mujeres (quedándome quizás corta) tienen ya pocos óvulos, y los que quedan son de poca calidad, haciendo muy complicado un embarazo ni siquiera por técnicas de reproducciones sistema y aumentando exponencialmente el riesgo de abortos o niños con enfermedades genéticas. Por eso necesitan óvulos de una donante.

Asumir tener que utilizar un óvulo de otra mujer para poder ser madres no es nada fácil y conlleva una presión emocional muy grande, pero las ganas de tener a su bebé sano hace que estas mujeres acepten estos tratamientos. Saben que nunca conocerán a su donante pero no es raro que nos pidan que les demos las gracias.

La asignación de donante-receptora debe realizarse con la mayor similitud fenotipica posible, así nos lo indica la ley. Por ello es importante conocer el pelo natural de las donantes, el tono de la piel y demás datos, para poder asignarla a la receptora que más se le parezca. No es que las queramos rubias y de ojos azules, es que si la receptora es rubia y ojos azules, su donante debe ser lo más parecida a ella.

España es pionero en técnicas de reproducción asistida, y es un referente a nivel mundial en tratamientos con donantes de gametos. Por eso en las clínicas cuidamos muchos a las donantes, intentamos que se sientan lo más cómodas posibles porque gracias a ellas, muchas de nuestras pacientes pueden conseguir su sueño, sin ellas no sería posible.

Esperamos haber disipado dudas o al menos explicado el papel de las donantes desde el punto de vista de los clínicos que trabajamos con ellas.

Y aprovechamos para dar las gracias a todas las que alguna vez habéis donado óvulos, solo el gesto de querer ayudar os honra.


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